Los actores nos indignamos

jueves 12 de enero de 2012



Esta es una carta que ha escrito una chica (Rosa Fernandez Cruz) a través de Facebook. Tiene toda la razón y, como piensa exactamente igual que yo, os la copio aqui en blog:
Después de leer este artículo en Público )http://www.publico.es/culturas/412246/el-teatro-se-indigna), pero sobre todo después de leer los comentarios de los lectores, tengo el cabreo subido, no lo puedo evitar. Como hay gente en mi FB que no conoce “por dentro” el mundo del teatro, me he dado cuenta de que es posible que algunos también piensen así, así que he decidido escribir esta nota para que les quede claro cómo funciona esto:
Llevar adelante un montaje teatral es difícil. Muy difícil. A veces, es casi una heroicidad. En la mayoría de los casos, no tenemos subvenciones. En la mayoría de los casos, tenemos que trabajar en otras cosas, porque si no, no es que no lleguemos a fin de mes, es que no llegamos ni al día diez, lo que hace que nuestras jornadas laborales “normales”, incluyendo ensayos, sean de diez, doce, catorce horas (por supuesto, sin cobrar estas horas extra) Si ya tenemos una familia, no es que seamos titiriteros, es que somos malabaristas, porque tenemos que conseguir “engañar” a la familia y los amigos para que nos echen un cable, al menos en épocas de ensayo, o contar con una pareja que no tenga nada que ver con este mundo y nos apoye al cien por cien, como es mi caso, y que acepte que trabajas sin cobrar habitualmente.
Y ya has ensayado, y tienes un espectáculo en el que crees, y entonces te dedicas a intentar vender el producto, y hablas con cien, quinientos, mil, dos mil programadores. Por supuesto, las llamadas las pagas tú, como todo lo que has hecho hasta ahora. Y entonces: ¡oh, milagro! Te llaman de unos cuantos sitios: ¡te han programado!. Saltas, bailas, te tomas unas cañas a la salud de todo el equipo y te sientes Sarah Bernardt, Peter Brook y Margarita Xirgu, todo a la vez… Se acercan las fechas. Hablas con tu jefe en ese otro trabajo que no te gusta para pedir esos días que, por supuesto, quitas de tus vacaciones, pero como estás exultante, piensas: “no pasa nada, ahora cuando gane el Max, ya no tendré que preocuparme de estas tonterías. Incluso es posible que no llegue a las vacaciones en esta empresa”
Y llega el día de la primera función. Como no tienes dinero, decides hacer los trescientos kilómetros que te separan del pueblo en cuestión por la mañana. Quedas con el equipo a las 5 de la mañana, y allí que vais, muertos de sueño, pero cantando, felices, seguro de que esta sí, esta de verdad es la definitiva, lo que os catapultará al éxito finalmente. No al gran éxito que vosotros pensáis, no, simplemente al éxito de poder vivir de tu trabajo… qué triste, ¿no?
Llegas a las 8 de la mañana al teatro del pueblo. Por supuesto, los medios son reducidos, y el técnico que tiene que abrirte el teatro no llega hasta las diez, porque nadie le ha dicho que llegábais tan pronto… No pasa nada, habrá que correr un poco más, pero todo bien. Cuando entráis, faltan filtros, faltan focos, falta de todo. No hay espacio, hay que cambiar entradas y salidas de los personajes. Hay sólo un camerino, pequeño y medianamente limpio. No pasa nada. La venta de entradas, que es lo importante, va muy bien, y parece que va a ser un lleno total… y tú eres feliz.
Después de un largo día de trabajo agotador, con montaje de luces, sonido, escenografía, pase técnico, ensayo (esto para los que pensáis que el teatro es subirse a un escenario y ya: primero es subir y bajar de una escalera, clavar, cargar, levantar peso… en fin, un trabajito) Llega la función. Estás agotada, pero no pasa nada, porque tienes energía para dar y regalar. Se han vendido todas las entradas. El teatro está lleno. Comienza la función y la gente responde bien: se ríen cuando se tienen que reír, lloran cuando tienen que llorar… (esto no es siempre así, otras veces el público está “pintado” y entonces no reaccionan. Y no depende de que la obra sea buena o mala, la misma obra en dos pueblos puede dar reacciones diferentes. Es un misterio) Al final, aplauden mucho y tenéis que salir a saludar tres veces. Maravilloso. El público se va, pero antes, algunos se pasan por los camerinos para decirte lo estupendos que sois (esta es la mejor parte, la verdad, esa que alimenta el ego…)
Toca desmontar. Es más fácil que montar, pero es un trabajito también: escalera, clavar, cargar, llenar la furgoneta… ¿Vamos a cenar algo? Sí, pero rapidito, que hay que volver, y son los mismos trescientos kilómetros, que no hay dinero para hotel… Un bocata y ya, que no hay dinero. A las once de la noche, rumbo a casa otra vez, donde llegas a las tres de la mañana y caes como un saco en la cama para levantarte a las siete al día siguiente e ir a tu otro trabajo, ese que pronto vas a dejar dado el éxito obtenido…
Y así, igual, con los otros diez “bolos” que te han salido. Todo preparando la entrada “triunfal” en Madrid, donde vas a estar un mes en una Sala Alternativa…. Lo bueno es que aquí no hay furgoneta ni viajes: tienes la escenografía compartiendo espacio con otras dos compañías, o tres, o cuatro, y vas montando y desmontando cada día… Lo malo, es que es mucho menos “rentable” En principio, en la sala alternativa vas a cobrar el 50% de la taquilla, que es 12€ por entrada. Pero claro, para que venga más gente, hay ofertas: Atrapalo, etc… que hacen que al espectador, la entrada le salga por 6€ y que yo gane, en vez de 6€ por persona, sólo 3€. Si la sala tiene ciento cincuenta butacas, y en el caso prácticamente imposible de llenar todos los días, echa cuentas y divide entre cinco que somos en el equipo (cuatro actores y un técnico, lo indispensable, vaya) y calcula lo que ganamos por día. En el caso (normal) de tener la sala a la mitad, imagínate… pero es Madrid, y tienes que estar, porque así te conocen, y unido al éxito en “provincias” pues todos se rendirán a tus pies, y llegarás a conseguir tu sueño (que no se nos olvide que es vivir de tu trabajo, ni más ni menos) Pero no pasa nada, porque los otros diez bolos están bien pagados. Has firmado otros tantos contratos, uno por ayuntamiento, que harán que cobres no una pasta, pero algo así como lo que marca el Convenio Colectivo, y la Unión de Actores… así que sigues siendo feliz.
Te han dicho que te pagarán en dos o tres meses, así que todo el dinero (gasolina, comidas, incluso a veces el sueldo del técnico) lo has adelantado. Por supuesto, has pedido préstamos a toda tu familia: “no os preocupéis, que en dos o, como mucho tres meses, os lo devuelvo….
Y pasan dos meses. Y tres. Y cinco. Y un año…. Y de los diez bolos, te han pagado uno. ¡SÓLO UNO! De las entradas que vendieron en su día, ni rastro. Algún programador dice: “es que ese dinero se lo queda el Ayuntamiento para cubrir otras partidas”. Por supuesto, discutes con parte de tu familia, y pides un préstamo para pagarles el dinero que te dejaron, porque lo necesitan, claro. Los intereses de un año sin cobrar, tampoco te los paga nadie… En algunos Ayuntamientos, te pagan al año y medio, en otros, a los dos años. En otros, nunca…
Esta es la triste realidad: has ganado 50€ los días que actuaste en Madrid, y has gastado unos 3000€ a grosso modo en viajes y dietas. No has ganado el Max, aunque a toda la gente que vino a ver el espectáculo, le encantó… Sigues en tu trabajo de mierda, con tu jefe de mierda y ya no tienes vacaciones, porque las has gastado todas en esto. A la mierda tu formación de años en una Escuela de Arte Dramático. A la mierda los desvelos y los sueños de poder vivir de tu trabajo (patético). Esta es mi profesión, amigos, a la que quiero tanto como a mi misma, pero es lo que hay…
Y encima tienes que leer a estúpidos que dicen que “por fin van a trabajar los actores” o “que se jodan, con lo bien que han vivido hasta ahora” o “ahora que no cobran, ahora se quejan. Pero antes, a los parados que les dieran por ahí mientras ellos jugaban a ser Peter Pan o Bernarda Alba. Que morro…” Pues no, amiguitos, esto no es un juego, esto es un trabajo. Y duro, por cierto. Sin fiestas, vacaciones ni fines de semana. Y para que tú, amigo, disfrutes, o te evadas…Un trabajo que también da de comer a muchas familias, muchas, y no sólo de actores: de dramaturgos,  de directores, técnicos, maquinistas, personal de sala, taquilleros, etc, etc… ¿Qué pasa, que ellos no merecen tener trabajo? ¿Que sólo importa el tuyo, listillo? Perdón, pero me enciendo…
No quiero subvenciones. Asumo que el país no está para darlas. De todas formas, nunca las he tenido, así que todo igual. Sólo quiero QUE ME PAGUEN POR MI TRABAJO. Creo que igual que tú: albañil, abogado, carpintero, camionero, electricista, mecánico, profesor…. Supongo que esto es fácil de entender. No voy a hablar del valor de la cultura en general en una sociedad, y del teatro en particular, porque eso sería eterno, y a cada uno le duele lo suyo.
Espero que YA lo hayas entendido. Si no lo entiendes, entonces tienes un problema. Muy grave, por cierto. Míratelo….
Espero que esta carta llegue a gente que sabe lo que hay, pero sobre todo a todos aquellos que no tienen ni idea, o que tienen una idea muy equivocada, y que la cambien. Pero no tengo mucha esperanza, la verdad.
Ánimo a todos mis compañeros. ¡¡Sois unos héroes!!

Ser productora.

miércoles 3 de agosto de 2011

Como ya sabréis sigue adelante el proyecto teatral basado en la serie "Un poco de Normalidad". Iré contando mis andanzas en otro blog propio de este proyecto pero os pongo el enlace aqui para que también lo sigáis:


http://updnteatro.blogspot.com/

Memorias de la España profunda.

lunes 13 de junio de 2011


Estoy que no paro. Animaciones en mercados de artesanía con La Recua y funciones de "Camino del Paraiso" con la Compañía Guirigai. Total, que me estoy recorriendo España y claro, ya tengo un par de anécdotas.

Villajoyosa, Alicante. Mercado modernista, es decir, ambientado en los años 20. Fuimos a comer a un restaurante y el menú constaba de tres platos mas postre!! Casi reviento con la paella, el pollo a la parrilla, las croquetas y el postre (que pedí piña para ayudar a la digestión pero podría haber pedido tarta y, por supuesto, café con sacarina). Además nos echamos unas buenas risas cuando una señora a lo Belén Esteban retira a sus hijos de la cámara gritando "¡¡¡tu no grabas a mis niños!!!". Hay que aclarar que la cámara de la que los retiraba era tipo años 20 y se notaba a la legua que estaba hecha de cartón. ¡Cuán crispada está la gente!

La Badajoz profunda. Un pueblo pequeñito. Un alcalde que lleva 20 años en el cargo y que dice que se retira porque todos los políticos son unos hijos de puta. Una iglesia restaurada por los mismos vecinos hace poco porque hace un año cayó un rayo y la derrumbó. Cayó la campana en mitad de la plaza y la iglesia se partió por la mitad, pero cuenta la historia que el milagro sucedió cuando dos muchachos que estaban en la iglesia se metieron debajo del manto de la virgen y no les pasó nada. Un detalle muy tierno: escuchamos las campañas sonar y nos cometa un vecino del pueblo que las campanas dicen que ha nacido un niño. Además de los toques a muerto allí tienen toques también para cuando nace un niño o para cuando una operación sale bien. Son tan poquitos en el pueblo que en seguida que las oyen saben a quién se refieren porque se conocen todos. Pero el broche final es que después de la función de "Camino del Paraíso" el Señor Alcalde nos invitó a cenar DOS VECES porque en el pueblo hay dos bares y no le puede hacer el feo de ir solo a uno. Lo malo es que no nos avisaron y en primer bar nos pusimos hasta la bolilla. Calamares, solomillo, jamón, lomo... rebañamos platos, mojamos pan pensando que en otro bar sólo iríamos a tomar unas copas pero cuál es nuestra sorpresa cuando vemos salir de la cocina platos de gambas, más jamón, más solomillo, queso... Los tres actores nos mirábamos flipando "¿Pero cómo vamos a cenar otra vez?" Y el alcalde que nos ve las caras: "Tenéis que coméroslo todo que no le podemos hacer el feo a este hombre".

Estos pequeños detalles y experiencias viajando por carreteras, en furgonetillas, compartiendo risas y llantos con los compañeros son algunas de las cosas que más me gustan de mi profesión.

Revolución.

martes 31 de mayo de 2011


Nunca me he caracterizado por ser activista, ni por saber de política, economía, leyes y todas estas cosas que rigen nuestra vida. Nunca me acuerdo de los datos, se me olvidan los nombres y no entiendo el leguaje que utilizan los “entendidos”. Sin embargo llevo 15 días emocionada con la revolución de la que todos hablamos ya. Confieso que yo era de esas que dicen: “Las cosas están fatal pero ¿qué le vamos a hacer? el mundo es así”. Bueno, pues ahora siento que si, el mundo es así pero se puede cambiar. Antes pensaba: “Estamos todos anestesiados” ya ahora por fin siento que nos despertamos. ¡¡Por fin estamos gritando!! Miro a la gente que están en la puerta de Sol y se me ponen los pelos de punta, hasta se me saltan un poquito las lágrimas.

Queda mucho por hacer, las revoluciones pacíficas tardan tiempo en cambiar las cosas, pero creo que ya nada puede volver a ser igual. Que ya hemos iniciado algo. No sé en qué quedará la cosa, dónde llegaremos. Pero lo que sí puedo decir es que ya me siento orgullosa de pertenecer a esta generación. Los ninis, los anestesiados, ya somos algo, ya hemos reaccionado, ya estamos intentando hacer un mundo mejor.

¿Sabéis lo que más me gusta? Que todo esto ha salido de la gente normal, no de políticos, gente de la calle, todo tipo de personas. Estamos consiguiendo pasar de colores, porque al final todo esto nos afecta a todos: rojos y azules.

Y ¿sabéis quée es lo que me da fe en esto? Que esta crisis para bien o para mal ha dejado en la calle a gente con muy buena formación. Los que están en las asambleas de barrio no son cuatro perroflautas sino gente con carreras, gente muy preparada, gente que sabe cómo funcionan las cosas y, por eso mismo, tienen ideas para cambiarlas.

Yo sólo soy una actriz que lo único que sabe hacer es actuar. Quizá yo siga sin entender de política, economía ni leyes pero pienso estar presente para ayudar a cambiar el mundo.

Semillitas greminando.

martes 22 de marzo de 2011


Uffff ¡¡cuánto tiempo hace que no escribo aquí!!!
No me lo tengáis en cuenta que he estado de jardinería. Como sabréis, si habéis leído este blog antes, llevo un tiempo sembrando semillitas en mi profesión y desesperándome porque no veía resultados. Pues ahora estoy viendo germinar las semillas, poquito a poco. Y como siempre os doy la lata con lo mal que está todo os quiero contar ahora mis alegrías.

En Diciembre me llamaron de la compañía de teatro Guirigai para hacer una obra de teatro de calle "Camino al paraiso". Ya tenemos fecha de estreno: el 13 de Mayo en Leioa (Pais Vasco).

También a finales del año pasado hice un trabajo para otra compañía de teatro que hace animaciones en mercados medievales, La Recua. ¡Pues este año me estan llamando para trabajar mucho! De momento Vitoria, Cádiz, Cuenca, Villajollosa... y espero que muchas más.

Ya llevo casi un año trabajando con la compañía de teatro Tespis. Organizan bodas medievales (de medieval va el tema jeje) y este año parece que van a salir muchas. Además con ellos también hago un cineclub para niños de 6 a 12 (La linterna mágica) con unos chavales tan despiertos e interesados que me están devolviendo la fé en el futuro.

Mi serie web (www.unpocodenormalidad.com) va, no va demasiado bien pero va. Ahora estamos viendo cómo mejorarla y cómo venderla a alguna cadena de tv. La cosa está un poco lenta, pero sigo luchando para que salga adelante.

Anuncio un nuevo proyecto: Un poco de Normalidad en Teatro. Si, voy a llevar a Norma a los escenarios. Ya tengo escritora, directora y distribuidor. ¡¡La maquinaria ya está en marcha!!

Algunos brotes se convertirán en plantitas, otros se secarán y espero que alguno se convierta en una planta fuerte. Os mantendré al tanto.

Por amor al corto.

martes 18 de enero de 2011



Ayer ayudé a unos amigos que estrenaban un corto y les hice de maestra de ceremonias en el evento. Esto me hizo pensar en el tema de los cortos. Y es que es dificilísimo hacer un corto, más que difícil es durísimo. Y todo por amor al arte porque por dinero no es, ya que nadie cobra un duro. ¡El arte!¿ Por qué otra cosa se iban a juntar tantísimas personas que se juntan en un corto? Equipo técnico, equipo artístico, producción, los hay hasta con figuración y siempre hay un grupo de gente que anda por allí y que yo nunca me entero de a que se dedican, pero por si acaso yo les miro y les sonrío.
Lo reconozco soy un desastre, nunca me entero de qué hace cada uno. Excepto el que está detrás de la cámara y el que sujeta el micro y la maquilladora, que son cosas evidentes, lo demás es un misterio para mí. Ahora estoy haciendo un esfuerzo sobrehumano por acordarme de los nombres de todos para que no piensen que soy una actriz egocéntrica y que voy de estrella. Pero vamos que nada más lejos de la verdad porque en un rodaje te sientes invisible. Todos te miran pero nadie te ve. El cámara te mira pero en realidad está mirando el plano, el iluminador te mira pero en realidad está mirando la luz, la maquilladora te mira pero solo ve tus brillos y la de vestuario solo ve las arrugas en la ropa.
Pero bueno grabar un corto siempre es una experiencia bonita. Esos madrugones, esas noches sin dormir, esas diez horas grabando con frio, con calor. Todo el mundo mirando al cielo ¿lloverá? ¿Se parará este maldito viento? La ayudante de dirección: ¡Rápido que se nos va la luz! Y el director: No importa esto se arregla en postpro. El de sonido: No se puede grabar hay que esperar a que pase el avion... ahora la moto... ¿podemos desenchufar el frigorifico?
Y por supuesto el catering, auténticos manjares: sándwich de jamón, bocata de chorizo, si tienes suerte comes pollo asado y una paella ya es un lujazo. Todo del Día por supuesto, pero vamos, que no por eso la gente se queda sin comer. Porque allí no sobra ni el envoltorio de las madalenas.
Otro tema son las localizaciones. O son en lugares inhóspitos y lejanos, en pueblos perdidos o locales abandonados. O son en pleno centro pero en casa antiguas con cinco tramos de escaleras geniales para subir a pulso los focos y donde no hay sitio ni para poner la cámara. Y todo esto ¿por un sueldo digno? ¿Por hacernos ricos? No ¡por amor al arte! Bueno, y porque todos esperamos que alguien del equipo pegue el petardazo, empiece a trabajar con Almodovar y se acuerde de nosotros.

LOVE KNOT (Un amor muy anudado)

lunes 13 de diciembre de 2010

Este es mi ultimo trabajillo... un video muy chulo hecho todo con títeres y móviles. Me ha encantado experimentar con esta tecnica. Me encantan los trabajos que me enseñan cosas nuevas, me siento viva y avanzando. El caso es que no se me ve mucho.. a ver si me encontrais!